presentación de La Voz del Valle Medio

Periodista al fin, no podía faltar mi blog dedicado a la región que más conozco. Esto recién empieza y espero la colaboración de los circunstanciales lectores e internautas. Se aceptan críticas y sugerencias. El espacio de La Voz del Valle Medio privilegiará la crítica, pero también los aportes. Desde ya, no se aceptarán bajezas ni insultos (eso es mejor para el frente a frente). Y muchas gracias a los promotores de esta posibilidad, que son los integrantes del prestigioso Centro Knight para el Periodismo en las Américas y que, a través de un curso en línea, nos instan a multiplicar y alzar nuestra voz mediante un blog.

El Beltrán de hace 100 años, con un pedigrí exquisito (1)

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Una recorrida breve por los libros de actas de los principales clubes sociales de las primeras décadas del Siglo XX nos dejan la imagen de un Luis Beltrán único, exquisito, marcado por costumbres anglosajonas como el té inglés o la práctica, ya en aquel entonces, del deporte blanco: el tenis. Sin lugar a dudas, las familias galesas tenían su fuerte influencia y una participación activa en instituciones como los clubes Rivadavia y Belgrano.

¿Y por ejemplo dónde compraban elementos? En la prestigiosa casa porteña Harrods, donde los vecinos tenían presentes que había importantes descuentos en productos como red de tenis, pelotas y raquetas. 

También la cultura se manifestaba en toda su dimensión allá por el 24 de octubre de 1922, cuando se programaba con mucha antelación una velada teatral para el 31 de diciembre de ese año. ¿Quién era directora del cuadro filo dramático? “La señorita Margarita Rosales”.

Y no faltaba la confraternidad con clubes amigos como el Atlético Choele Choel, que el 22 de abril de 1923 era convocado por el Rivadavia beltranense “para un match” y “a saborear un pequeño cordero al asador”.

Fuente: libros de actas de clubes sociales beltranenses, que custodia el museo de Mony Gundin.

Valle Medio: las bodegas que metían miedo a Mendoza y San Juan

Y sí, pasa que el Valle Medio rionegrino y gran parte de la provincia tenía a chacareros muy metedores que, entusiasmados, no tenían techo. “Con el riego artificial se presta admirablemente para la vitivinicultura, en condiciones aún superiores a las de Mendoza y San Juan, y a ello se debe el gran desarrollo que ha adquirido dicha industria”, resaltaban en la Guía Comercial de los Ferrocarriles Argentinos.

La zona vallemediense no estaba ajena a ese empuje emprendedor de hace unos 100 años y una de las industrias que descollaba era la Cooperativa Agrícola Choele Choel Limitada, con instalaciones en la localidad de Luis Beltrán. En La Esmeralda, estaba a cargo Benigno Gutiérrez; después estaba La Valentina, de Enrique Gadano; La Isleña, de Mario Pascuale y Hermanos; La Ligure, de Federico Costaguta; y, a ellos, en la isla de Choele Choel, se sumaban los entusiastas Padres Salesianos. Producían unos 500 cascos. 

En Pomona, brillaba Cambiasso hermanos, con una producción promedio de 800 hectólitros; y, en Colonia Josefa, Francisco Bellochio, con una capacidad de elaboración de 6.000 litros. En tanto, en Coronel Belisle, teníamos a Luis Mohedano e hijo, con capacidad para producir 40.000 litros; Ruffini Hermanos, 30.000 litros; y, José Morgado, 45.000 litros. Finalmente, Chimpay tenía a San Emilio, de la viuda de Raposso; Barron, de Atilio Barron; Pawly e hijos; Pedro Garro; Otilio Barron; y, Marcial Marorriaga.

 

Hace 155 años, se iniciaba una gesta galesa con final feliz en la Patagonia y el Valle Medio

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El 24 de mayo de 1865, 153 galeses dejaban Europa en el velero Mimosa y se embarcaban en una aventura única, que desembocaría en la lejana Patagonia argentina. Y lo lograron tras un viaje que se extendió por más de dos meses: el 28 de julio desembarcaron en las cercanías de lo que hoy sería Puerto Madryn (Chubut). 

La historia no quedó cerrada en aquel momento porque mientras un grupo de familias decidió permanecer en la tierra chubutense, otro número importante de galeses decidió seguir camino a un paraíso patagónico ubicado en el norte, más precisamente, en el Valle Medio rionegrino. Y así fue como esas entusiastas familias de Gales vinieron a darle forma definitiva a un Luis Beltrán todavía embrionario. 

Valle Medio: la División Canes se luce con Coco, el perro cazador de ladrones

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Cada división policial rionegrina se destaca por algo y en el caso de los efectivos que tienen a su cargo el área Canes en el Valle Medio, cuentan con el aporte indispensable de Coco, un astuto perro que va directo a los aguantaderos de los ladrones y permite rápidos esclarecimientos de algunos hechos. En la última investigación realizada, en la ciudad de Río Colorado, permitió resolver una causa de “robo agravado” y recuperar zapatillas, celulares y una tarjeta de identificación de una moto.

De esta forma, el fiel Coco no defraudó y favoreció la detención de un delincuente de 34 años.

Valle Medio: el Depo, ¿es la hinchada que tiene más aguante?

La mayoría de los clubes sociales vallemedienses superaron los 100 años de vida y siguen en pie gracias al empuje de los vecinos y sus comunidades. Entre los “viejitos” se encuentran el Sportman Club, Rivadavia, Belgrano, Sportivo Luis Beltrán, Lamarque, Atlético Darwin, Sportivo Colonia Belisle y Atlético Chimpay. Después, hubo fusiones como del Rivadavia y Belgrano, y se formó el actual Club Social y Deportivo Beltrán.

En cuanto a la masividad y el número de seguidores, es fluctuante y lamentablemente no se consolidó en el tiempo por los pobres resultados de los clubes de Primera de fútbol en las últimas décadas, con solo una copa destacada ganada por el Deportivo Beltrán, un torneo Integración de carácter provincial. Sin embargo, la participación en los torneos federales, nunca permitió pensar en la alta competencia y el roce con las instituciones más destacadas de los federales A y B, por ejemplo.

A pesar de todo esto, hay hinchadas fieles como la del Deportivo Beltrán, que se ilusiona con cada participación de su equipo en los torneos de la Liga Avellaneda y que alienta, enfervorizadamente, a sus alineaciones infantiles. Y en las tribunas, como muy pocos otros equipos, se hacen notar con bombos, banderas y el grito ensordecedor de chicos y grandes. 

Con la mística de los Costaguta: de La Ligure a La Modesta

La región del Valle Medio rionegrino tiene una rica historia en materia de vinos y bodegas. Ese pasado emprendedor de nuestros pioneros dejó una impronta y hoy, algunos descendientes tomaron la posta y buscan renovar entusiastas proyectos. Por eso, en forma muy breve y aprovechando que en la presente jornada cumple años, vamos a dedicarle unas líneas al amigo Gerardo Costaguta, un beltranense que se jugó por un proyecto vinculado a la vitivinicultura y transformó varias hectáreas de su finca La Modesta en hermosas vides, que tras el correspondiente proceso, se transforman en Malbec, Pinot y otros varietales. No lo hizo solo, está asociado a otros valientes vallemedienses y las proyecciones son muy auspiciosas, por supuesto todo ajustado a la inestable economía argentina.

En gran parte del Valle Medio, en el norte de la Patagonia, los vinos se comercializan bajo la marca Enclave Sur y casi no faltan en ninguna mesa a la hora de fiestas y reuniones especiales.

De esta forma, Gerardo se transformó en el continuador de una rica tradición que arrancó con otro Costaguta, Federico, quien hace más de 100 años le ponía el lomo a la bodega La Ligure.

Posdata: en los próximos días, habrá otro capítulo sobre la historia de vinos vallemedienses y las bodegas.

Valle Medio: y hace 100 años, ¿qué estancias brillaban?

El Valle Medio rionegrino también está ligado en forma íntima con el campo argentino. A saber, en Fortín Uno, estancias La Elvira, de viuda de Belloni; 6 de Octubre, de sucesión de Arnaldo Mirasou; La María Luisa, de María Luisa E. de Quijano; La Sara, de Francisco Rossignoli y Compañía; Las Piedras, de Luis Rossignoli; San José, de José Veira; y, La Manuela, de Ciríaco Salina.

¿Y en Benjamín Zorrilla? La Imperial, de viuda de Benassi; Santo Tomás, de Pemberton Venosta y Compañía; San José, de sucesión de José Casayus; La Elvira, de Juan Ibarrondo; La Fortuna, de Juan López Valle; San Francisco, de C. Álvarez e hijos; y, Lote 23, del doctor Luis Rosignoli.

¿Y Choele, Beltrán, Lamarque, Pomona? La Julia, de Emilio Garbers; Negro Muerto, de Juan C. Galli e hijos Limitada; Los Álamos, de Roberto Rosauer; La Aurora, de David Fernández; Chica, de Nicolás Palacios; Los Molinos, de Miguel Mulhmann; Trabua-Trabua, de Juan M. Narvaiz; Los Tres Sauces, de Guillermo L. Klich; La Unión, de Juan Ibarrondo; El Curundú, de Diego Holl; y, Las Garzas, de Alejandro E. Bunge.

¿Y Belisle? Colonia Belisle, del doctor Félix T. Muñoz; y, Colonia Nueva, de Ricardo F. Muñoz.

¿Y Chimpay? La Irma, de Irma viuda de Díaz; y, La Brígida, de González y Castrillón.

Fuente: guía comercial de los Ferrocarriles Argentinos.